Recordando
Empezamos a ponerlo todo perdido recordando a los miembros que nos han traído hasta aquí; los músicos que nos han sufrido y a quienes hemos soportado, con quienes hemos intentado tocar y con quienes lo hemos conseguido; aquellos que intentamos que fueran amigos, y, sobre todo, a aquellos que lo siguen siendo. a alba, la primera cantante, adolescente diva desconocida y a la segunda, mónica, la pianista libre que nos liberó; a sonsoles, la primera violinista, adolescente de la generación X y al segundo, mario, que tuvo el valor de intentar darle al conjunto el toque celta por el que no volvió; al primer batería, iván, aprendiz de mago al que casi fue imposible hacer desaparecer; a jaime, el segundo, que tenía el plan perfecto para atracar un furgón blindado y al tercero, “luigi”, fan de los Beatles y de génesis que nos decidió a continuar tras confesar que se iba del grupo porque con el rollo instrumental “habíamos perdido el norte”; a sofía, la chelista, la persona más simpática y agradable que nos dio la idea de fabricar cellos con trastes; a tomás, el bajista- ahora guitarra rítmico -, que sigue creyendo que ser amateur consiste en fallar algunas notas; a alfredo, guitarra melódico, que ya ha aprendido a llevar un juego de cuerdas extra en la funda; a Roberto, el trompa rockero; y al último batería, jesús, esclavo del tiempo pero dueño del pentagrama. Pero sobre todo, a nirvana y papas fritas; los primeros por hacernos coger la guitarra y los segundos, por descubrirnos un mundo feliz que perseguir.
Sin todos ellos seguramente no estaríamos aquí. Estaríamos en otro lugar o no estaríamos. Clint somos nosotros, son ellos, son ustedes.
Con una advertencia: tengan cuidado porque somos ente peligrosa. Y no hablamos de las patadas a las puertas ni los puños que soltamos a los delincuentes, sino de la mala suerte. Llevamos el gafe en las venas, lo irradiamos; somos el gafe.